lunes, 5 de diciembre de 2005

V: Argentina en el corazón

Se acabó el viaje, la aventura, los despertares en movimiento, el clima totalmente impredecible de la otra parte del mundo, el amanecer una mañana y descubrir de repente que el país está en crisis (ministro de economía depuesto, subida del dólar, aerolíneas en quiebra y alerta meteorológica), la curiosidad de los argentinos por saber si el resto de sus compatriotas me ha tratado bien durante mi estancia, los descubrimientos de nuevas palabras y significados, montar en un taxi como quien participa en un rally, pasear por Buenos Aires de noche y aspirar profundo el aire del hemisferio sur que ya no respiro.

Se me cayeron las lágrimas varias veces, claro. Pero la ternura ajena vino a rescatarme y se quedó a mi lado para acompañarme hasta el último momento, llenando lo que prometían ser lágrimas con un sinfín de risas, chistes y bromas sobre supuestos gallegos brutos y argentinos egocéntricos.

Llegué a Madrid hace un día y qué os puedo decir. Que tengo ganas de veros a todos, que os veré a todos, que dejé muchas cosas por hacer, que me dio rabia irme ahora que comenzaba a comprender, ahora que comenzaba a conocer realmente... Que sé que no pasará mucho tiempo antes de que comience a planear cuándo volver,... volver a aprovecharme de la hospitalidad de Silvana, continuar conversaciones que se quedaron a medias por escasez de tiempo, volver a pasear por el caos de Buenos Aires y sentarme en San Telmo a mirar gente, árboles, empedrado, casas.

Antes debo resolver un par de asuntos pendientes...

Descubrí en Argentina una risa diferente. Quiero conservar la risa, la ilusión y la confianza que encontré allí. Un brindis por ustedes y por todos los buenos momentos pasados, antes, ahora y después. Quiero descubrir a qué huele el aire de este país nuestro al que tanta gente quiere venir. Seguiré contándoselo, si ustedes me dejan, si ustedes quieren.

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