Matías Bize (Chile-Francia, 2010) Me despedí de la fiesta sin demasiada convicción, anhelando verte, queriendo no encontrarte. Tu entrada me cerró la salida y escapé por las habitaciones adentrándome en vidas ajenas en sesiones de pocos minutos. Finalmente, nos saludamos, nos miramos extrañados, nos huimos; volvimos a observarnos, de lejos, de frente; nos acercamos; nos mentimos. Poco a poco, nos reconocimos, nos herimos y, sin remedio, buscamos un refugio donde perder la sensatez caminando por el borde de nuestras vidas. Aprendí que el paso arrollador de los años te había hecho valiente, o quizás era la desesperación de un presente sin entusiasmo ni amor. Sentí que tu corazón seguía estando entre mis fauces, y que viajó metido en una maleta que nunca abrí. Un viaje sin respiración para una doncella herida de muerte por mi indecisión. Te exigí todo sabiendo que no lo soportarías. Y, sin embargo, contestaste: “Vamos”. ¡¿Vamos adónde?!, quise preguntarte. ¿A qué presente qui...
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